Los Capitanes de Arecibo volvieron a quedarse cortos en una temporada que comenzó con aspiraciones mucho mayores. Terminaron la fase regular con marca de 18-16, ocuparon el segundo lugar del Grupo B y aseguraron la ventaja de cancha en los cuartos de final. Sin embargo, fueron eliminados 4-2 por los Santeros de Aguada y, por tercer año consecutivo, no lograron superar la primera ronda. Para una franquicia acostumbrada a competir por campeonatos, esa continuidad de eliminaciones tempranas comienza a ser preocupante.
Arecibo inició el torneo con una renovación importante. La organización dejó salir a veteranos como Jonathan Rodríguez y Wilfredo “Willie” Rodríguez para construir el plantel más joven del BSN, con promedio de 26.3 años al comenzar la campaña. Juan Cardona contó con una base nativa encabezada por Alfonso Plummer, Ramses Meléndez, Rafael Pinzón, Emmanuel Andújar y Justin Reyes, acompañada inicialmente por importados como Jack McVeigh y Derrick Walton Jr. Era una plantilla con anotación, velocidad, tamaño y suficiente profundidad para aspirar a algo más que una clasificación.
La primera versión de los Capitanes resultó prometedora. McVeigh fue su principal figura con 20.4 puntos por encuentro, pero su impacto iba mucho más allá de la anotación. El australiano podía jugar varias posiciones, abrir la cancha, atacar el canasto y asumir responsabilidad en los cierres. Soares aportó presencia interior y lanzamiento exterior —para principios de junio promediaba 15.9 puntos y 7.4 rebotes—, mientras Walton dirigía la ofensiva con 12.6 tantos y 8.8 asistencias. Ramses Meléndez también protagonizó uno de los grandes momentos de la temporada. En apenas su segundo partido con el equipo anotó 35 puntos saliendo del banco ante los Gigantes. Meléndez terminó la fase regular con alrededor de 17.5 tantos por juego y confirmó que posee las herramientas para convertirse en el rostro de la franquicia. Plummer, por su parte, mantuvo su condición de anotador peligroso y cerró la campaña con 17.4 puntos por encuentro.
El punto de quiebre llegó con la salida de McVeigh a finales de mayo. El delantero fue reclamado por los Cairns Taipans de Australia, equipo con el que tenía contrato, y Arecibo perdió mucho más que a su líder anotador. Los Capitanes encadenaron cinco derrotas después de su partida y dejaron de mostrar la misma fluidez. Cady Lalanne llegó como sustituto, pero su perfil era distinto y no consiguió reproducir la versatilidad del australiano. La gerencia terminó recurriendo a nuevos ajustes, pero nunca encontró un reemplazo capaz de devolverle al conjunto su identidad original.
Arecibo consiguió estabilizarse lo suficiente para finalizar segundo y fue particularmente fuerte como local, donde jugó para 12-5. Su mayor virtud era la cantidad de jugadores capaces de producir, Plummer podía cambiar un partido desde el triple, Meléndez atacaba en transición, Soares aportaba tamaño y eficiencia, Walton generaba oportunidades para los demás y Pinzón, Andújar y Reyes aportaban en la rotación. No obstante, esa profundidad no siempre se transformó en consistencia. Los Capitanes alternaban grandes actuaciones ofensivas con periodos de poca circulación, decisiones precipitadas y dificultades para detener al rival.
La situación se complicó todavía más antes de los playoffs. Meléndez recibió una invitación de los Spurs de San Antonio para participar en la Summer League de la NBA y se perdió prácticamente toda la serie contra Aguada. La organización hizo bien en no interponerse en una oportunidad tan importante para el desarrollo del joven, pero deportivamente la ausencia dejó a Arecibo sin uno de sus principales anotadores. Aun así, Arecibo compitió. Ganó el primer partido 101-98 con una extraordinaria actuación colectiva encabezada por Plummer, Walton y Soares. Después de perder dos consecutivos, respondió con un triunfo 100-93 en Aguada para empatar la serie 2-2. Sin embargo, los Capitanes no pudieron sostener el impulso, perdieron un quinto encuentro muy cerrado, 95-92, y quedaron obligados a ganar como visitantes.
En el sexto partido volvieron a demostrar capacidad de reacción. Aguada llegó a dominar por 21 puntos, pero Arecibo remontó y tomó la ventaja al finalizar el tercer periodo. Rafael Pinzón tuvo su mejor actuación del año con 30 puntos y siete triples, mientras Emmanuel Andújar aportó en ambos lados de la cancha. Sin embargo, los Santeros recuperaron el control durante el último parcial y cerraron la serie con triunfo 101-94. Arecibo tuvo una temporada aceptable si se evalúan solamente sus 18 victorias y el segundo lugar del grupo, pero insuficiente cuando se consideran sus expectativas. La salida de McVeigh y la ausencia de Meléndez fueron mortales, pocos equipos pueden perder a dos de sus principales anotadores sin sufrir consecuencias.
Los Capitanes poseen una base joven con mucho futuro y figuras como Meléndez, Plummer y Pinzón sobre las cuales pueden continuar construyendo. El reto será rodearlas de refuerzos que aporten estabilidad y establecer una identidad que no dependa tanto de una sola contratación. Arecibo llegó hasta los cuartos de final y compitió, pero volvió a quedar eliminado demasiado temprano. No fue una temporada desastrosa, fue otra oportunidad incompleta para una franquicia cuya historia exige mucho más que simplemente llegar a la postemporada.
Por:JOSEAN RAMOS