El resultado final de 4-1 puede dar la impresión de que Ponce tuvo una serie cómoda. San Germán llegó como líder de la Conferencia B y comenzó imponiéndose en el primer partido, demostrando por qué era considerado uno de los favoritos. Ese primer partido parecía minimizar las preocupaciones de la decisión que tomo la gerencia de no contar con un centro para esta serie y apostar a jugar con Hamilton, Daniels y Perkins. Sin embargo, los Leones respondieron con cuatro victorias consecutivas dominando la pintura y exponiendo la debilidad que todos sabíamos que tenía San German entrando a esta serie.
La principal diferencia estuvo en la capacidad de Ponce para ajustar después de la derrota inicial. Los Leones mejoraron su movimiento de balón, encontraron tiros de mayor calidad en la pintura y fueron consistentes en el lanzamiento de tres puntos. También fueron mucho más agresivos atacando el canasto, lo que les permitió llegar con frecuencia a la línea de tiros libres. Aunque San Germán terminó la serie con un buen porcentaje de campo, Ponce compensó esa ventaja con su efectividad desde el perímetro, el movimiento de balón y una ofensiva mucho más equilibrada.
Jezreel De Jesús encabezó el ataque ponceño con un promedio superior a los 20 puntos, pero el éxito de los Leones no descansó únicamente sobre sus hombros. Jalen Crutcher aportó anotación y control del ritmo, Thomas Robinson fue eficiente cerca del canasto, Tjader Fernández castigó a larga distancia y Brady Manek contribuyó con rebotes y abriendo la cancha.
Por los Atléticos, André Curbelo fue la figura principal. El armador produjo en puntos, rebotes y asistencias, además de asumir una parte considerable de la creación ofensiva. George Hamilton y Nick Perkins tuvieron buenos momentos, mientras que Daniels se suponía fuera otra pieza importante antes de ausentarse del quinto encuentro. San Germán contó con una banca más anotadora, pero dependió demasiado de las iniciativas individuales de Curbelo y no logró acompañarlo con la misma continuidad que Ponce tuvo de su núcleo principal.
La serie también se definió en los momentos de mayor presión. El tercer y cuarto Ponce ejecutó mejor. Los Leones defendieron con mayor disciplina, seleccionaron mejor sus posesiones y encontraron respuestas cuando el marcador se apretó. San Germán, en cambio, dejó escapar oportunidades importantes, permitió demasiados triples, envió con frecuencia al rival a la línea y no consiguió cerrar los partidos que tuvo al alcance. La suspensión de Daniels para el quinto juego complicó todavía más un panorama que ya favorecía a Ponce.
En términos generales, San Germán pudo competir, pero Ponce fue el equipo más completo y balanceado de la serie. Los Atléticos demostraron capacidad ofensiva, aunque sus debilidades defensivas y su ejecución irregular terminaron pesando. Los Leones, por su parte, supieron corregir a tiempo, encontraron diferentes protagonistas y respondieron mejor cuando la serie exigió carácter. Más que una eliminación sorpresiva del favorito, el 4-1 fue la confirmación de que Ponce entendió cómo debía jugar esta serie y, una vez tomó el control, nunca volvió a soltarlo.
Por:JOSEAN RAMOS