La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol llegó a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con seis representantes: Canadá, México y Estados Unidos, clasificados automáticamente como países anfitriones, junto con Curazao, Haití y Panamá, ganadores de sus respectivos grupos en las eliminatorias regionales. La cifra representó una presencia histórica para la Concacaf y ofreció una oportunidad para evaluar tanto el crecimiento de sus principales potencias como la capacidad de las selecciones caribeñas y centroamericanas para competir en el escenario mundial.
La fase de grupos dejó una división evidente entre los tres anfitriones y los otros representantes de la región. México, Canadá y Estados Unidos consiguieron avanzar a la ronda de 32, mientras que Curazao, Haití y Panamá quedaron eliminados. Esto significó que la mitad de las selecciones de la Concacaf superó la primera etapa, pero también confirmó que todo el peso competitivo de la confederación recayó sobre los países organizadores.
México completó la mejor primera fase entre los equipos de la región. El conjunto mexicano derrotó 2-0 a Sudáfrica, 1-0 a Corea del Sur y 3-0 a Chequia para terminar con nueve puntos, seis goles anotados y ninguno recibido. En la ronda de 32 volvió a mantener su portería en cero al superar 2-0 a Ecuador. Su recorrido terminó en los octavos de final con una ajustada derrota 3-2 frente a Inglaterra. Aunque no alcanzó los cuartos de final, México fue el representante más sólido de la Concacaf.
Estados Unidos también aprovechó su condición de anfitrión. Comenzó con victorias sobre Paraguay y Australia, antes de perder 3-2 contra Turquía en el cierre del Grupo D. En la primera ronda eliminatoria derrotó 2-0 a Bosnia y Herzegovina, pero su participación terminó con una contundente derrota 4-1 ante Bélgica en los octavos de final. El balance estadounidense fue positivo por haber ganado su grupo y superado una eliminatoria, aunque la diferencia mostrada por Bélgica evidenció que todavía existe una distancia importante frente a las selecciones europeas.
Canadá protagonizó el recorrido más significativo desde una perspectiva histórica. El empate 1-1 ante Bosnia y Herzegovina le permitió obtener su primer punto mundialista, mientras que la goleada 6-0 sobre Catar representó su primera victoria en la competencia. A pesar de perder frente a Suiza, avanzó a la ronda de 32 y derrotó 1-0 a Sudáfrica. La selección canadiense alcanzó así los octavos de final, instancia en la que fue eliminada 3-0 por Marruecos. Su actuación confirmó el crecimiento de su programa nacional, aunque también mostró que todavía necesita mayor consistencia para competir contra rivales con estructuras más completas.
El desempeño de Curazao, Haití y Panamá fue considerablemente más limitado. Curazao, debutante en una Copa Mundial, sufrió una derrota 7-1 ante Alemania, empató sin goles contra Ecuador y perdió 2-0 frente a Costa de Marfil. Haití cayó ante Escocia, Brasil y Marruecos, aunque logró marcar dos goles en su último partido. Panamá, por su parte, perdió sus tres encuentros frente a Ghana, Croacia e Inglaterra y terminó sin anotar. Estas participaciones tuvieron valor histórico, particularmente para Curazao y para una selección haitiana que regresó al torneo después de más de cinco décadas, pero también dejaron expuestas dificultades.
Al sumar los resultados oficiales, las seis selecciones de la Concacaf disputaron 24 partidos y registraron nueve victorias, dos empates y 13 derrotas, con 33 goles anotados y 38 recibidos. México, Estados Unidos y Canadá fueron responsables de las nueve victorias regionales y de los tres lugares obtenidos en los octavos de final. Curazao, Haití y Panamá, en cambio, cerraron su participación sin triunfos. Estos datos reflejan una confederación con un grupo superior claramente establecido.
La actuación general de la Concacaf puede considerarse respetable, pero no extraordinaria. Tres selecciones alcanzaron los octavos de final, aunque ninguna logró colocarse entre las ocho mejores. México fue el equipo más completo, Canadá consiguió los avances históricos más importantes y Estados Unidos mostró momentos de buen fútbol. La ampliación del Mundial permitió una mayor representación regional. El próximo desafío para la Concacaf será consolidar el crecimiento de sus tres principales selecciones y, al mismo tiempo, elevar el nivel de los países caribeños y centroamericanos para que su presencia mundialista pueda traducirse en resultados más sólidos.
Por:JOSEAN RAMOS