La temporada 2026 de los Mets de Guaynabo terminó como una prolongación de los problemas que ya habían sufrido durante el año anterior. Guaynabo finalizó con marca de 14-20, ocupó el sexto y último lugar del Grupo A y quedó fuera de la postemporada por segunda campaña consecutiva. El equipo mejoró apenas una victoria respecto al 13-21 de 2025, una diferencia demasiado pequeña para una organización que reforzó su plantilla, cambió de dirigente y comenzó el torneo con la intención expresa de regresar a los playoffs.
La contratación de Jorge “Jorgito” Rincón representaba el inicio de una nueva etapa. La gerencia buscaba recuperar la disciplina, la defensa y el sentido colectivo que se habían perdido durante la campaña anterior. Rincón conocía la organización porque había trabajado como asistente de los Mets, y llegaba después de dirigir en distintos niveles del baloncesto internacional. Sin embargo, asumió un proyecto que también enfrentaba una situación poco habitual, jugar toda la temporada fuera de Guaynabo. La remodelación del Coliseo Mario “Quijote” Morales obligó a los Mets a trasladarse principalmente al Coliseo Fernando “Rube” Hernández de Gurabo. Aunque la instalación presentó un buen ambiente en varios encuentros, la mudanza afectó la rutina del equipo y su relación cotidiana con la fanaticada.
La gerencia también realizó movimientos agresivos antes del comienzo de la campaña. Guaynabo adquirió a Brandon Knight, Jugador Más Valioso del BSN en 2023, en un cambio que envió a Derrick Williams a Arecibo. Knight venía de promediar 19.8 puntos, 5.7 asistencias y 4.1 rebotes con los Capitanes, por lo que su llegada parecía resolver la necesidad de contar con un armador capaz de organizar la ofensiva y asumir responsabilidad anotadora. La contratación generó expectativas legítimas y convirtió a los Mets en un equipo interesante antes del torneo.
El inicio pareció justificar ese optimismo. Guaynabo venció 93-88 a Santurce en su primer partido con 21 puntos, seis rebotes y ocho asistencias de Knight. Sin embargo, aquella versión duró muy poco. Los Mets perdieron cuatro partidos consecutivos durante abril, cayeron a 3-6 y ocuparon desde temprano el último lugar de su grupo.
La principal preocupación en ese momento era el desempeño de los refuerzos. Knight producía, pero Pinson y Devin Williams no aportaban con la consistencia necesaria. La lesión de Knight aumentó la inestabilidad. Max Abmas llegó como sustituto temporero, promediando alrededor de 15 puntos durante su primera participación. Posteriormente, Guaynabo contrató a Torrey Craig en sustitución de Abmas, pero el movimiento volvió a cambiar la composición del equipo.
Knight terminó como líder oficial del equipo con 18.0 puntos, sin embargo, las lesiones y sustituciones evitaron que tuviera continuidad junto a los otros refuerzos. Cada ausencia obligaba a Rincón a modificar nuevamente la distribución del balón y las responsabilidades ofensivas. Torrey Craig promedió 17.0 puntos y produjo varias actuaciones importantes. Craig fue una buena contratación individual, el problema fue que llegó a un conjunto que todavía intentaba descubrir cuál era su mejor combinación.
La figura más estable de los Mets fue Ysmael Romero. El delantero-centro terminó entre los principales anotadores de la plantilla, con aproximadamente 17.5 puntos y más de ocho rebotes por encuentro. Romero fue eficiente cerca del canasto, dominó el rebote ofensivo y sostuvo al equipo durante los periodos en que los refuerzos cambiaban. Su desempeño fue reconocido al ser seleccionado como Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas del BSN. Guaynabo dependió demasiado de su producción interior. Cuando enfrentaba problemas de faltas personales o los rivales limitaban sus oportunidades cerca del aro, la ofensiva perdía balance. El equipo no contó consistentemente con otra presencia interior que complementara su físico, lo ayudara en el rebote y evitara que cargara con tantas responsabilidades.
Jaysean Paige continuó siendo una de las principales figuras nativas de los Mets y produjo partidos importantes, incluyendo una actuación de 24 puntos contra Bayamón durante junio. Sin embargo, su temporada también reflejó uno de los problemas generales del equipo, Guaynabo tenía varios jugadores capaces de anotar, pero no siempre conseguía integrarlos dentro de una ofensiva estable. K.J. Maura, Eric Ayala y el resto de la rotación ofrecieron aportaciones puntuales, pero el núcleo nativo careció de la profundidad necesaria para compensar las ausencias de los importados. La diferencia entre las figuras principales y el resto de la plantilla fue demasiado grande.
Los Mets tuvieron momentos en los que parecían capaces de entrar nuevamente en la lucha. Vencieron a Santurce en partidos importantes, derrotaron a Mayagüez como visitantes y superaron 94-90 a Carolina a finales de mayo. El problema fue que nunca pudo convertir esos triunfos en una racha prolongada. Después de alcanzar marca de 12-11, los Mets perdieron ante Bayamón y Caguas, permitiendo 103 y 104 puntos, respectivamente. Más adelante derrotaron a Santurce, pero cayeron frente a Ponce. Cada vez que se acercaban al cuarto lugar, otra derrota volvía a separarlos.
La defensa tampoco alcanzó el nivel que la gerencia había proyectado. El equipo tenía jugadores con capacidad para defender individualmente, especialmente Craig, Romero, Paige y Maura, pero presentó dificultades. En sus últimos cinco partidos concedió 95, 101, 104, 129 y 111 puntos. Permitir un promedio de 108 puntos durante ese tramo confirmó que la defensa colapsó cuando el equipo necesitaba ganar para mantenerse con vida.
A todo lo anterior se sumó un problema administrativo que terminó destruyendo sus últimas posibilidades. Guaynabo retiró la apelación relacionada con las violaciones al Tope Contractual Colectivo y al Impuesto de Lujo cometidas durante la temporada anterior. Como consecuencia, el BSN le impuso una multa de $50,000, le retiró todos sus turnos del Sorteo de Nuevo Ingreso de 2027 y le prohibió utilizar sus tres refuerzos durante los últimos tres partidos de la fase regular. El castigo eliminó cualquier posibilidad de una reacción final, pero los Mets habían comprometido su temporada mucho antes.
La gerencia, deberá reconocer que el problema no se soluciona acumulando nombres conocidos. Knight, Craig, Romero y Paige podían competir con las principales figuras del BSN, pero la plantilla careció de profundidad. Los Mets poseen piezas sobre las cuales pueden reconstruir. Sin embargo, la pérdida de todos los turnos del sorteo de 2027 complicará el proceso de rejuvenecer el núcleo nativo. Guaynabo no quedó fuera porque pasó gran parte de la temporada buscando una combinación que nunca encontró. La sanción fue el golpe final, los Mets terminaron últimos en su grupo y fuera de los playoffs por segundo año consecutivo.
Por:JOSEAN RAMOS