Bélgica llegó a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con la misión de recuperar el prestigio perdido tras su eliminación en la fase de grupos de Catar 2022. Bajo la dirección de Rudi García, los Diablos Rojos combinaron la experiencia de figuras como Kevin De Bruyne, Thibaut Courtois, Romelu Lukaku, Youri Tielemans y Thomas Meunier con el talento de Jérémy Doku, Charles De Ketelaere y otros jugadores llamados a conducir la transición generacional. A pesar de que Lukaku había enfrentado una temporada marcada por lesiones, el máximo goleador histórico de la selección volvió a ocupar un lugar importante dentro de la convocatoria.
El comienzo del torneo estuvo lejos de ser convincente. Bélgica debutó con un empate 1-1 frente a Egipto, luego de comenzar en desventaja y conseguir la igualdad mediante un autogol de Ahmed Hegazy. En su segundo compromiso, el conjunto europeo volvió a mostrar dificultades ofensivas y empató 0-0 contra Irán en un partido en el que tampoco logró imponer su superioridad técnica. Los dos resultados dejaron al equipo obligado a responder en la última jornada para asegurar su clasificación.
La reacción llegó contra Nueva Zelanda. Bélgica se impuso de manera contundente por 5-1 y encontró finalmente la versión ofensiva que se esperaba de su plantilla. La goleada le permitió terminar en la primera posición del Grupo G con cinco puntos, por delante de Egipto gracias a una mejor diferencia de goles. El equipo cerró la primera fase invicto, con seis goles anotados y dos recibidos, aunque su rendimiento había estado dividido entre dos presentaciones discretas y una actuación dominante.
En los dieciseisavos de final, Bélgica protagonizó uno de los partidos más dramáticos del campeonato. Senegal tomó una ventaja de 2-0 y parecía encaminado a la clasificación, pero Lukaku descontó en el minuto 86 y Tielemans empató apenas tres minutos después. Cuando la tanda de penales parecía inevitable, Tielemans convirtió desde los once metros en el minuto 120+5 para completar una remontada extraordinaria y sellar el triunfo por 3-2.
Bélgica confirmó su crecimiento en los octavos de final al derrotar 4-1 a Estados Unidos. De Ketelaere marcó dos goles, mientras que Hans Vanaken y Lukaku completaron una de las actuaciones más convincentes del equipo. Sin embargo, el recorrido terminó en los cuartos de final ante España. De Ketelaere respondió al gol inicial de Fabián Ruiz y colocó el empate 1-1, pero Mikel Merino anotó en el minuto 88 y le dio a la selección española una ajustada victoria por 2-1.
Bélgica cerró el Mundial con tres victorias, dos empates y una derrota, además de 14 goles anotados y siete recibidos. Aunque no logró alcanzar las semifinales ni igualar el tercer lugar obtenido en 2018, su participación representó una recuperación importante después del fracaso de Catar. La eliminación ante España dejó frustración, pero también la sensación de que Bélgica recuperó parte de su identidad competitiva y volvió a presentarse como una selección capaz de responder en los escenarios más exigentes.
Por:JOSEAN RAMOS
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