Estados Unidos llegó a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con la presión y la ilusión de competir como uno de los tres países anfitriones. Bajo la dirección de Mauricio Pochettino, el conjunto estadounidense presentó una generación que combinó la experiencia de Christian Pulisic, Tyler Adams, Weston McKennie y Sergiño Dest con el talento ofensivo de Giovanni Reyna, Timothy Weah y Folarin Balogun. El objetivo no era solamente avanzar de la fase de grupos, sino demostrar que el proyecto podía responder ante rivales de mayor jerarquía y acercarse nuevamente a las principales selecciones del fútbol internacional.
El comienzo fue difícilmente superable. Estados Unidos derrotó 4-1 a Paraguay en su debut y consiguió, por primera vez, marcar cuatro goles en un partido mundialista. Balogun fue la principal figura con un doblete, mientras que Reyna también se hizo presente en el marcador. Más allá del resultado, el equipo mostró intensidad, velocidad y una presión ofensiva que complicó constantemente al conjunto sudamericano.
La selección estadounidense confirmó su buen momento con una victoria 2-0 sobre Australia, resultado que aseguró su clasificación a la fase eliminatoria con un partido todavía por disputar. En el cierre del Grupo D, Pochettino realizó varios cambios y Estados Unidos perdió 3-2 frente a Turquía mediante un gol recibido durante el tiempo añadido. A pesar de ese revés, terminó en la primera posición del grupo con seis puntos, ocho goles anotados y cuatro recibidos.
En los dieciseisavos de final, Estados Unidos respondió con una de sus actuaciones más completas. Derrotó 2-0 a Bosnia y Herzegovina con goles de Balogun, al minuto 45, y Malik Tillman, al 82. El equipo mostró disciplina defensiva y mayor madurez para manejar la ventaja. La clasificación representó su primera victoria en una ronda eliminatoria mundialista desde 2002 y alimentó la expectativa de que el factor local pudiera impulsar una trayectoria más prolongada.
El recorrido terminó en los octavos de final frente a Bélgica. Los europeos impusieron su experiencia y calidad ofensiva para vencer 4-1, en un partido en el que Charles De Ketelaere tuvo una actuación destacada. Estados Unidos no consiguió mantener la intensidad mostrada en sus mejores presentaciones y tuvo dificultades para contener el ataque belga, que aprovechó los espacios y castigó los errores defensivos del anfitrión.
Por:JOSEAN RAMOS
Estados Unidos cerró el Mundial con tres victorias y dos derrotas, además de 11 goles anotados y ocho recibidos. Su participación puede considerarse positiva porque ganó su grupo, superó una eliminatoria y ofreció momentos de fútbol convincente. Sin embargo, la contundente eliminación ante Bélgica demostró que el equipo aún debe mejorar su consistencia defensiva y su capacidad para competir durante todo un partido contra selecciones de primer nivel.
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