La temporada 2026 de los Criollos de Caguas fue mejor que la anterior y mostró que la organización continúa siendo uno de los proyectos más sólidos del Baloncesto Superior Nacional. Caguas terminó la fase regular con marca de 22-12, ocupó la segunda posición de la Conferencia A, eliminó a los Cangrejeros de Santurce en seis partidos y avanzó hasta la final de conferencia. Sin embargo, cuando parecía preparado para regresar a la serie de campeonato, volvió a encontrarse con el principal obstáculo de su conferencia, los Vaqueros de Bayamón.
Los Criollos tuvieron al Jugador Más Valioso, al Defensa del Año y al Sexto Hombre del Año, encabezaron varios renglones colectivos durante gran parte del torneo y lograron uno de los tríos de refuerzos más completos de la liga. Al mismo tiempo, la derrota 4-2 contra Bayamón demostró que todavía existía una diferencia entre ser uno de los mejores equipos de la temporada y responder como campeón en el momento de mayor presión.
Caguas venía de una decepcionante eliminación durante la primera ronda de 2025, después de conquistar el campeonato de 2024. La gerencia identificó correctamente las debilidades. Retuvo a Trice y King, pero sustituyó a Mitchell con Moses Brown, un centro de 7’2” con experiencia en la NBA. Caguas adquirió la presencia interior que le había faltado. Brown en su debut transformó inmediatamente la presencia interior de Caguas.
Travis Trice volvió a ser el cerebro del equipo y completó una temporada extraordinaria. Promedió 18.3 puntos, 10.1 asistencias y 3.3 rebotes en los 34 partidos de la fase regular. Su desempeño le permitió conquistar el premio de Jugador Más Valioso por segunda ocasión en tres temporadas. Caguas jugaba al ritmo que él establecía. Louis King promedió 16.4 puntos y continuó siendo una de las principales armas ofensivas del conjunto.
Moses Brown fue el complemento perfecto durante la fase regular. Terminó con promedios de 18.9 puntos, 10.6 rebotes y 1.8 bloqueos, números que le merecieron el premio de Defensa del Año y un espacio en el quinteto ideal. La defensa podía presionar con mayor agresividad en el perímetro porque sabía que detrás tenía un jugador capaz de cambiar penetraciones. Brown también cambió la ofensiva. Caguas ya no dependía exclusivamente de los lanzamientos exteriores ni de las penetraciones de Trice y King. Podía colocar el balón cerca del aro, atacar el rebote ofensivo y obligar a las defensas a cerrarse.
Christian “Cuco” López protagonizó una de las mejores temporadas de su carrera. Promedió 12.6 puntos y lanzó para 51.5% desde la línea de tres en los 34 encuentros de la fase regular. Su capacidad para entrar desde el banco y cambiar el ritmo ofensivo le permitió recibir los premios de Sexto Hombre del Año e Impacto Social. Contar con un anotador nativo de esa calidad desde el banco representó una ventaja importante frente a equipos más dependientes de sus importados.
Durante su mejor tramo, Caguas parecía el equipo más completo del BSN. Alcanzó una racha de cinco victorias. En aquel momento encabezaba la liga con aproximadamente 99.5 puntos y 23.4 asistencias por partido. Esas cifras reflejaban una ofensiva bien distribuida. Sin embargo, el BSN confiscó a favor de Arecibo el partido celebrado el 14 de junio porque Caguas utilizó a Richard Núñez mientras cumplía una suspensión. Por esto, Caguas terminó con 22-12, la misma marca que Bayamón, pero ocupó la segunda posición.
En la primera ronda, Caguas volvió a encontrarse con Santurce, precisamente el equipo que lo había eliminado en 2025. Los Cangrejeros consiguieron competir y llegaron a colocarse al frente 2-1. La reacción de los Criollos fue contundente. Brown produjo 21 puntos y 12 rebotes en el cuarto partido para que Caguas venciera 95-78 en el Coliseo Roberto Clemente e igualara la serie. A partir de ese momento, los Criollos recuperaron el control de la pintura y ganaron tres partidos consecutivos. Los Criollos eliminaron a Santurce 4-2 y avanzaron a la final de conferencia.
La serie contra Bayamón presentó una exigencia completamente distinta. Los Vaqueros poseían profundidad, físico, experiencia y múltiples defensores capaces de alternarse contra Trice y King. También contaban con suficiente tamaño para competir con Brown, algo que no todos los equipos del BSN podían hacer. Caguas comenzó enviando un mensaje importante. Derrotó 88-69 a Bayamón en el primer partido. Trice anotó 26 puntos con siete asistencias y King produjo 24 tantos y nueve rebotes. Los Criollos limitaron a los campeones defensores y parecían haber tomado inmediatamente el control de la serie.
Bayamón respondió con una victoria 106-83 en Caguas. Durante los primeros cuatro partidos se estableció un patrón donde cada equipo consiguió resultados importantes. El quinto partido cambió completamente el tono de la serie. Bayamón dominó 122-79, una diferencia de 43 puntos, y colocó a Caguas al borde de la eliminación. Stephen Thompson Jr. anotó 37 tantos y los Vaqueros castigaron cada desajuste defensivo. Los Criollos regresaron al Roger Mendoza con la obligación de ganar el sexto encuentro, pero esta vez no pudieron proteger su cancha. Bayamón se impuso 96-88 y cerró la serie 4-2. Trice terminó con 20 puntos y siete asistencias, Brown aportó 19 tantos y 12 rebotes, pero King fue limitado a 10 unidades.
Bayamón logró reducir el impacto simultáneo de las figuras de Caguas. Cuando Trice tenía que producir puntos y asistencias durante prácticamente cada posesión, la ofensiva se volvía más predecible. El equipo nunca consiguió mantener durante dos encuentros consecutivos la misma combinación de defensa y eficiencia. El cuerpo técnico de los Criollos no encontró una respuesta suficientemente cuando los Vaqueros presionaron a Trice, limitaron a King y sacaron a Brown de sus zonas de mayor comodidad.
Caguas deberá fortalecer el banco con otro jugador nativo capaz de crear ofensiva y una pieza interior que pueda relevar a Brown sin que desaparezcan el rebote y la protección del aro. Para una franquicia que fue campeona en 2024 y construyó una plantilla con aspiraciones claras de regresar a la final, quedarse a dos victorias no es una satisfacción completa.
Por:JOSEAN RAMOS
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