La temporada 2026 de los Leones de Ponce tuvo dos etapas completamente diferentes. Durante la fase regular fueron un equipo inestable, afectado por lesiones, cambios constantes de refuerzos y derrotas que por momentos parecían alejarlos definitivamente de la postemporada. Terminaron con marca negativa de 15-19 y clasificaron en la cuarta y última posición de la Conferencia B. Sin embargo, una vez comenzó la postemporada, los Leones se transformaron. Eliminaron 4-1 a los Atléticos de San Germán, líderes de su conferencia, y avanzaron hasta la final de conferencia antes de caer en seis partidos frente a los Santeros de Aguada.
Evaluar esta campaña únicamente a partir del récord sería un error. Ponce perdió más partidos de los que ganó durante la fase regular, pero volvió a demostrar que su experiencia y el ambiente del Auditorio Juan “Pachín” Vicéns adquirían otra dimensión en series de eliminación. Los Leones no alcanzaron la final por segundo año consecutivo, pero estuvieron a dos victorias de regresar y volvieron a colocarse entre los últimos cuatro equipos del torneo.
Los Leones inauguraron la temporada venciendo 89-85 a los Indios en Mayagüez, a pesar de contar solamente con uno de sus tres refuerzos y no tener disponible a Jezreel “Macho” De Jesús por una lesión en la pantorrilla. Chris Negrón lideró aquel triunfo con 21 puntos, Johned Walker aportó 19 y Avry Holmes añadió 13. El buen comienzo no produjo estabilidad. Ponce perdió posteriormente varios encuentros cerrados y ocupó durante semanas la quinta posición de la Conferencia B. La llegada tardía de algunos jugadores, las lesiones y las sustituciones entre importados impedían que Carlos Rivera desarrollara una combinación fija.
La gerencia comenzó con Avry Holmes y posteriormente incorporó a Isaiah Hicks como tercer refuerzo. Hicks aportaba experiencia internacional, tamaño y capacidad para finalizar cerca del canasto. Sin embargo, su participación tampoco se prolongó durante toda la campaña. Luego, Terence Davis sufrió una lesión durante una práctica después de producir 24 puntos contra Santurce. Su ausencia obligó a Ponce a utilizar otro de los limitados cambios permitidos para importados y provocó el regreso de Darius Bazley. Bazley conocía la organización porque había reforzado a los Leones durante 2025. Durante su participación promedió cerca de un doble-doble y se convirtió en el principal reboteador del equipo.
Ponce consiguió algo de estabilidad con Jalen Crutcher, Brady Manek y Thomas Robinson. Crutcher proporcionó dirección, lanzamiento y capacidad para jugar el pick-and-roll, Manek abrió la cancha, mientras Robinson agregó físico, experiencia, rebote y energía. El problema fue que la mejor combinación no estuvo disponible desde el principio. Los Leones necesitaron una parte considerable de la temporada para identificar cuáles importados complementaban mejor a su núcleo nativo.
Jezreel De Jesús fue la figura que sostuvo al conjunto, después de recuperarse de su lesión, “Macho” asumió la responsabilidad y terminó como líder ofensivo oficial de los Leones con 20 puntos por partido. Su capacidad para fabricar tiros, atacar el canasto y asumir los momentos de presión permitió que Ponce permaneciera con posibilidades aun cuando la plantilla todavía no estaba completa. De Jesús se convirtió en el jugador número 83 en la historia del BSN en alcanzar los 5,000 tantos.
Jalen Crutcher se convirtió en el principal organizador, produjo alrededor de 15 puntos y seis asistencias por encuentro. Su llegada le dio a Ponce otra figura capaz de manejar el balón, reducir la presión sobre De Jesús y generar oportunidades para los jugadores interiores. Su impacto resultó especialmente importante durante la postemporada. Mientras De Jesús era el principal anotador, Crutcher ofrecía mayor control ofensivo.
Brady Manek también fue esencial por su capacidad para abrir la cancha. El delantero de 6’9” podía jugar alrededor del perímetro, convertir triples y obligar a los centros rivales a defender lejos del canasto. Promedió cerca de 13 puntos y siete rebotes durante su participación. Eso beneficiaba las penetraciones de Crutcher y De Jesús.
Thomas Robinson aportó una dimensión completamente diferente. El veterano era físico, agresivo en el rebote y capaz de finalizar. Aunque no amenazaba desde el perímetro, brindaba segundas oportunidades y una presencia fuerte en la pintura.
El núcleo nativo de Ponce volvió a responder. Christian Negrón continuó desarrollándose como uno de los jugadores interiores más eficientes del equipo. Johned Walker tuvo partidos importantes, especialmente durante el inicio de la campaña. Alejandro Vázquez brindo minutos importantes aportando cuando se necesitaba.
Jared Ruiz formó parte del grupo durante buena parte de la temporada antes del movimiento que llevó a Tjader Fernández a Ponce. Fernández agregó manejo de balón y lanzamiento exterior. El cambio buscaba fortalecer la dirección y contar con otro armador capaz de responder en la postemporada.
A mediados de mayo, los Leones tenían marca de 8-12 y se encontraban empatados con Mayagüez por el cuarto lugar. Una victoria 88-65 sobre San Germán resultó importante porque anticipó que Ponce podía competir contra el líder de la conferencia. La lucha por clasificar continuó hasta el penúltimo compromiso. Ponce llegó a la última semana con marca de 14-18 y todavía necesitaba ganar. De Jesús volvió a responder con 28 puntos contra Bayamón y los Leones remontaron para vencer 81-77. El triunfo elevó su récord a 15-18 y eliminó matemáticamente a los Indios.
Los Leones cerraron la fase regular con marca de 15-19. Ponce no llegaba como favorito para enfrentar a San Germán, líder de la Conferencia B y uno de los equipos más consistentes del torneo. La serie parecía favorecer claramente a los Atléticos por su profundidad ofensiva y la ventaja de cancha local. Sin embargo, la postemporada presentó un enfrentamiento completamente diferente. Ponce transformó la serie y limitaron las oportunidades cómodas de San Germán, castigaron sus pérdidas y consiguieron mayor producción de sus jugadores secundarios.
Los Leones terminaron dominando la serie 4-1. En el partido decisivo vencieron 100-86 en el Coliseo Arquelio Torres Ramírez. Crutcher encabezó la ofensiva con 29 puntos, ocho asistencias y seis rebotes, Robinson añadió 17 tantos, Negrón produjo 13, Walker aportó 12, mientras Manek registró 11 puntos y 10 rebotes. La victoria fue una de las mayores sorpresas de la postemporada.
En la final de conferencia se enfrentaron a los Santeros de Aguada, un equipo más físico, profundo y consistente. La serie representaba una revancha de la final de 2019, pero también enfrentaba a dos conjuntos que habían encontrado su mejor versión en el momento adecuado. En el primer partido Aguada dominó 93-70 con ocho triples y 24 puntos de Iván Gandía. Ponce tuvo dificultades defendiendo el perímetro, perdió la batalla física y nunca consiguió establecer su ritmo ofensivo. Los Leones respondieron en el segundo encuentro con una victoria en el Pachín. Sin embargo, Aguada recuperó la ventaja ganando el tercer partido y posteriormente se impuso 96-89 en Ponce. Perder ese cuarto encuentro como local colocó a los Leones abajo 3-1. Ponce se negó a rendirse, en el quinto partido sobrevivió a dos tiempos extras y venció 106-105 como visitante. Sin embargo, no pudieron completar la remontada. Aguada ganó el sexto encuentro 95-89 en Ponce y cerró la serie 4-2. Rigoberto Mendoza terminó con 28 puntos y 10 asistencias, Joel Soriano produjo 23 tantos y 10 rebotes, mientras Jacob Wiley añadió 22 unidades.
A diferencia de San Germán, Aguada tenía suficientes alternativas para defender a De Jesús y Crutcher sin descuidar el resto de la cancha. También contaba con Joel Soriano, Jacob Wiley, Rigoberto Mendoza, Iván Gandía y Manny Camper, una combinación de tamaño, atletismo y creación que obligaba a Ponce a defender cada posición. Cuando Ponce cerraba la pintura contra Soriano y Wiley, Gandía y Mendoza encontraban oportunidades desde el perímetro. Cuando los Leones permanecían con los tiradores, Aguada utilizaba su tamaño y físico cerca del aro. El resultado resume una de las claves de la serie: Aguada consiguió producción simultánea de todas sus figuras, mientras Ponce pocas veces logró que De Jesús, Crutcher, Manek y Robinson dominaran durante el mismo encuentro.
La principal fortaleza de Ponce fue su carácter competitivo. El equipo nunca permitió que la marca negativa, las lesiones o los constantes ajustes entre refuerzos terminaran su temporada. La principal debilidad fue la inestabilidad. Ponce tardó demasiado en encontrar su combinación definitiva de importados y acumuló derrotas que lo obligaron a luchar por la clasificación hasta el final. La defensa también fue inconsistente. La ofensiva podía mantenerlos competitivos, pero no siempre lograron las paradas necesarias. Ofensivamente, Ponce dependió demasiado de De Jesús.
La temporada de Carlos Rivera debe evaluarse favorablemente, especialmente por la transformación durante los playoffs. Manejó una plantilla cambiante, mantuvo unido al grupo y superó al líder de la conferencia. Al mismo tiempo, la organización deberá evitar que 2027 se convierta nuevamente en una búsqueda constante de refuerzos. Ponce necesita comenzar con una combinación definida y disponible. El desarrollo de Walker, Negrón y otros jugadores debe convertirse en parte central del próximo proyecto.
La temporada regular de los Leones fue decepcionante. Un equipo que venía de ser subcampeón no debe conformarse con 15 victorias, 19 derrotas y una clasificación conseguida durante el penúltimo partido. La postemporada cambió completamente. Llegar hasta el sexto partido de la final de conferencia confirmó que los Leone entraron a los playoffs para competir. Ponce no tuvo una gran temporada regular, pero sí protagonizó una gran reacción.
Por:JOSEAN RAMOS
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