La victoria de Aguada por 4-2 no retrata por completo lo competida que fue la serie ante Arecibo. Los Santeros no dominaron de principio a fin ni tuvieron una ruta sencilla. Perdieron el primer partido, vieron a los Capitanes igualar la serie 2-2 y necesitaron recuperar dos veces la ventaja de cancha. La diferencia estuvo en su capacidad para sostenerse emocionalmente y ejecutar mejor en sus posesiones importantes.
Arecibo comenzó con una victoria 101-98 en el Petaca Iguina, respaldada por Alfonso Plummer, Derrick Walton Jr. y Timothy Soares. Aguada respondió en su cancha y luego consiguió un triunfo clave como visitante para colocarse arriba 2-1. Los Capitanes devolvieron el golpe en el Chavalillo Delgado y empataron la serie, pero ese terminó siendo su último gran avance. Los Santeros ganaron un cerrado quinto partido 95-92 en Arecibo y cerraron en casa con marcador de 101-94.
La principal fortaleza de Aguada fue la variedad de recursos durante la serie. Rigoberto Mendoza aportó agresividad, creación y anotación en momentos importantes, Iván Gandía controló el ritmo y castigó desde el perímetro, Joel Soriano ofreció presencia en la pintura, rebotes y protección del canasto, mientras Manny Camper realizó el trabajo que no siempre aparece en las estadísticas principales. John Holland, por su parte, reservó una de sus mejores actuaciones para el partido decisivo, en el que anotó 25 puntos y convirtió cinco triples. Gandía y Soriano agregaron 22 tantos cada uno.
Arecibo también contó con suficientes piezas para competir. Walton fue su principal organizador y tuvo una actuación de 17 puntos y 16 asistencias en el primer juego, Plummer representó una amenaza constante desde larga distancia, mientras Soares e Isaiah Miles aportaron producción interior. En el sexto encuentro surgió Rafael Pinzón con 30 puntos y siete triples, además del doble-doble de Emmanuel Andújar. El problema fue que esas contribuciones no siempre coincidieron en una misma noche. Los Capitanes tuvieron buenos momentos ofensivos, pero les faltó sostenerlos durante los 40 minutos.
La serie terminó definiéndose por la capacidad de Aguada para responder después de cada golpe. En el sexto, los Santeros dejaron escapar una ventaja que llegó a 21 puntos y permitieron que Arecibo tomara el comando al final del tercer parcial. Sin embargo, en lugar de perder el control, recuperaron su defensa, ganaron el último periodo 25-17 y cerraron la clasificación con autoridad. Esa serenidad contrastó con unos Capitanes que lograron grandes reacciones, pero consumieron demasiada energía tratando de corregir comienzos irregulares.
Aguada tuvo debilidades, permitió remontadas, atravesó lapsos de poca fluidez ofensiva y no siempre protegió sus ventajas. Arecibo, entretanto, mostró capacidad anotadora, profundidad y carácter, pero sufrió para contener la combinación de los refuerzos y no ejecutó con la misma precisión en los cierres. Al final, los Santeros avanzaron porque fueron el equipo más estable cuando aumentó la presión.
Por:JOSEAN RAMOS
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