Argentina llegó a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con la responsabilidad de defender el campeonato conquistado cuatro años antes en Catar. Bajo la dirección de Lionel Scaloni, la Albiceleste conservó la base competitiva de su ciclo más exitoso, encabezada por Lionel Messi, Emiliano Martínez, Cristian Romero, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez. La presencia de Messi convirtió nuevamente cada presentación argentina en un acontecimiento, pero el objetivo colectivo era aún mayor, convertirse en la primera selección que revalidaba el título mundial desde Brasil en 1962.
El comienzo no pudo ser más contundente. Argentina derrotó 3-0 a Argelia con tres goles de Messi, quien igualó en ese encuentro el récord histórico de Miroslav Klose como máximo anotador de las Copas Mundiales. El capitán superó posteriormente esa marca al convertir dos veces en la victoria 2-0 sobre Austria. Con la clasificación y el primer lugar del Grupo J asegurados, Scaloni realizó numerosos cambios ante Jordania, pero su equipo volvió a imponerse 3-1 con goles de Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez y Messi. Argentina completó así una fase de grupos perfecta, con nueve puntos, ocho goles anotados y solamente uno recibido.
El recorrido eliminatorio fue mucho más complicado. En los dieciseisavos de final, Cabo Verde llevó al campeón defensor hasta el límite y respondió cada vez que Argentina tomó la ventaja. El encuentro terminó 2-2 después de los 90 minutos y tuvo que resolverse en la prórroga, cuando un tiro de esquina de Messi provocó el autogol que selló la victoria argentina por 3-2. Más que una actuación dominante, el partido representó una demostración de supervivencia.
Argentina volvió a sufrir ante Egipto en los octavos de final, pero consiguió avanzar con otra victoria 3-2. Enzo Fernández, Messi y el resto del mediocampo argentino tuvieron que responder ante una selección africana que nunca abandonó el partido. En los cuartos de final, la Albiceleste derrotó 3-1 a Suiza después de la prórroga. Alexis Mac Allister abrió el marcador y Julián Álvarez consiguió el gol que encaminó la clasificación durante el tiempo adicional. Para entonces, Argentina ya no dependía solamente de su capitán, la capacidad de diferentes jugadores para aparecer en momentos decisivos se había convertido en una de sus fortalezas.
La semifinal frente a Inglaterra volvió a exigir una remontada. El conjunto europeo se adelantó, pero Argentina reaccionó y terminó imponiéndose 2-1 para alcanzar su tercera final en cuatro ediciones mundialistas. El resultado ratificó la identidad desarrollada durante el ciclo de Scaloni, un equipo capaz de resistir, competir bajo presión y encontrar soluciones incluso cuando el partido no se desarrollaba según lo planificado. La posibilidad del bicampeonato colocó nuevamente a Messi y a su generación a un encuentro de ampliar todavía más su legado.
La defensa del título terminó ante España. La final permaneció sin goles durante los 90 minutos y se decidió en la prórroga, cuando Ferran Torres marcó al minuto 106 para darle a la selección española una victoria 1-0. Argentina buscó el empate durante el tramo final, pero no consiguió superar una defensa que había sido la más sólida del campeonato. La derrota impidió el cuarto campeonato mundial argentino y cerró una trayectoria que estuvo muy cerca de culminar con otra consagración.
Argentina terminó el Mundial con siete victorias y una derrota, 19 goles anotados y ocho recibidos. Messi volvió a ser la figura central, alcanzó el récord histórico de anotaciones mundialistas y condujo al equipo hasta otra final, mientras que Mac Allister, Enzo Fernández, Álvarez, Lautaro Martínez y Emiliano Martínez tuvieron aportaciones fundamentales. La derrota ante España dejó una frustración inevitable, pero no convirtió la participación argentina en un fracaso. La Albiceleste defendió su corona hasta la prórroga de la final, confirmó la vigencia del proyecto de Scaloni y demostró que la generación campeona de Catar todavía tenía capacidad para mantenerse en la cima del fútbol mundial. Además, terminó entre las selecciones con mayor producción ofensiva del torneo, con 19 goles, y registró una precisión de pases cercana al 90 %.
Por:JOSEAN RAMOS
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