Los Santeros de Aguada y los Leones de Ponce llegan a la final de la Conferencia B por caminos distintos. Aguada terminó la temporada regular con marca de 17-17, mientras Ponce cerró con 15-19. Sin embargo, las estadísticas favorecieron a los Leones en varios renglones, anotaron 92.4 puntos por juego, lanzaron para 50.1% de campo y capturaron 35.7 rebotes. Los Santeros promediaron 89.6 puntos, 48.1% de campo y 34.5 rebotes, pero movieron mejor el balón con 22.4 asistencias por encuentro, casi tres más que Ponce. Ambos cuidaron bien el balón, con apenas 11 pérdidas o menos por partido.
Ponce también dominó 4-2 la serie particular durante la fase regular. Los Leones ganaron 102-65, 93-88, 98-91 y 109-95, mientras Aguada se impuso 83-77 y 99-97. En esos seis partidos, Ponce promedió 96 puntos frente a 86.8 de los Santeros. No obstante, esos resultados deben interpretarse con cautela porque ambos equipos realizaron cambios importantes durante el torneo. La versión de Aguada que disputará esta serie cuenta ahora con Joel Soriano y una rotación diferente a la que sufrió aquella derrota por 37 puntos en abril.
Aguada llega después de superar 4-2 a Arecibo en una serie exigente y con tres de sus primeros cinco partidos decididos por cuatro puntos o menos. Los Santeros produjeron 94.7 puntos por juego y permitieron 92.0, ganaron dos veces en el Petaca Iguina y respondieron cada vez que los Capitanes amenazaron con tomar el control. Rigoberto Mendoza volvió a ser su principal generador ofensivo, Iván Gandía aportó dirección y tiros importantes y Soriano ofreció presencia cerca del canasto. John Holland fue decisivo al anotar 25 puntos y cinco triples en el sexto partido. Aguada no siempre protegió bien sus ventajas, pero demostró capacidad para cerrar partidos bajo presión.
Ponce, por su parte, eliminó 4-1 al líder San Germán luego de perder el primer encuentro. Los Leones ganaron cuatro consecutivos y elevaron su producción hasta 96.6 puntos por partido, limitando a los Atléticos a 90.6. Jezreel De Jesús fue su principal figura ofensiva, acompañado por Jalen Crutcher. Thomas Robinson aportó eficiencia en la pintura, Tjader Fernández castigó desde el perímetro y Brady Manek brindó rebotes, pases y versatilidad. La mayor virtud de Ponce fue su balance, cuando San Germán intentó concentrar su defensa sobre una figura, apareció otra alternativa para sostener la ofensiva.
La serie puede decidirse en la defensa de Aguada sobre el perímetro. Los Santeros poseen más creación desde el drible y cuentan con varios jugadores capaces de asumir una posesión importante, pero deberán evitar sus lapsos defensivos y las remontadas que permitieron ante Arecibo. Ponce llega con mayor eficiencia ofensiva y confianza después de cuatro victorias consecutivas, aunque depender demasiado de su tiro exterior podría convertirse en una debilidad si Aguada logra imponer un partido más físico.
Ponce llega en mejor racha, pero Aguada parece tener una rotación más preparada para sobrevivir cuando la serie cambie de ritmo. Los Santeros vienen de superar distintos escenarios, demostraron que pueden ganar como visitantes y tienen en Mendoza, Gandía, Holland y Soriano varias respuestas para los cierres. Aguada posee una ligera ventaja. Mi pronóstico es que los Santeros avanzarán en seis o siete partidos, dentro de una serie muy pareja.
Por:JOSEAN RAMOS
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